domingo, 13 de diciembre de 2009

Silencio


Se abraza las rodillas y esconde la cara entre ellas. Siente ganas de gritar, desesperación por provocar algún ruido que le haga consciente de que realmente está viva, de que existe. Desde que él desdibujó sus líneas no tiene consciencia de su propia realidad. Su respiración entrecortada se acentúa, de nuevo le falta el aire entre las cuatro paredes dónde se esconde desde que él se fué. Se deja llevar por sensaciones delirantes, entre las que se siente ingrávida, inexistente.
Y ese silencio... esa ausencia de sonido total... Se siente tan encerrada, tan... esquizofrénicamente desesperada. El silencio resuena en su cabeza, martilleante, dándo golpes secos. La claustrofobia la perturba y deja su mente exhausta. Cierra los ojos e intenta dejar de sentirse enjaulada. Su sistema nervioso es incapaz de soportar más, sus terminaciones se resisten a seguir funcionando en aquel ambiente enfermizo.


Dicen que el ruido lo vuelve a uno loco. Lo que puede volverte loco es el silencio.

17 comentarios:

Cora Álvarez dijo...

El frío me hace sentir viva,deberías probarlo.
El silencio aveces puede matar y otras,dependiendo de la situación puede ser bonito

Delgaducho dijo...

El silencio en esas situaciones es absolutamente ensordecedor..ah! Hola.

Crisis. dijo...

no se puede vivir en silencio... el silencio no existe...

qué buena entrada!! me encantó :)

Claudia Hale. dijo...

El silencio es un sonido realmente claustrofóbico. Duele hasta en las entrañas.
Increíble, guardadora de oxígeno!
Un besito :)

mariona. dijo...

demasiado silencio puede matar.....

en serio.
besos.

Dana O'hara dijo...

tan horrible es el bullicio y el ruido ensordecedor, como esos silencios que matan :(

Daniel Brun dijo...

El silencio es ese gran grito mudo y oxidado y que en muchas ocasiones expresa mas que cualquier palabra.Expresa la necesidad de ayuda.... de ser escuchados. Por eso le tenemos miedo.

Me encantó

Un saludo

X dijo...

A veces hay que gritar para sobrevivir. :-)

AntWaters dijo...

Ohhhh, a mí el silencio hace de mí un amimalito desesperado e inquieto. No es tan evidente y terrible, en principio, como un golpe, pero... sí, es una forma de presión, de castigo, bastante efectivo. Y no gana nadie... es como lo que le dice el prota a la prota :):), en el piano.

"Este acuerdo está haciendo de ti una puta y de mí un desgraciado"

En fin... saludos tarareando algo

Dama Blanca dijo...

Bueno, siempre depende del tipo de silencio, ¿no? A mí me encantan los silencios compartidos; esos silencios que se crean no porque no haya nada que decir, sino porque ya está todo dicho, y no hay necesidad de gastar saliva y tiempo en vanalidades.

Sin embarco, estoy de acuerdo 100% en que el silencio de la soledad es asfixiante hasta límites insospechados. No estoy muy segura de cómo votar tu relato, si a extraño o bonito... creo que le daré uno de cada.

¡Un saludo!

Marta almela lucas dijo...

Siente ganas de gritar, desesperación por provocar algún ruido que le haga consciente de que realmente está viva, de que existe..
ME ENCANTA¡

Juliette « dijo...

Muy buena la entrada, y es cierto que el silencio te vuelve loco, es como esperar una señal y a medida que pasa el tiempo y no llega es desesperante.

Aylanocturna dijo...

Hola.Me llamo Aylanocturna.Me encanta tu blog. Me ha encantado tu perfil y tu manera de describirte,porque aqui cada uno nos describimos,creo,en como nos sentimos normalmente.Te agrego para seguir leyendote,porque me ha encantado tus escritos y,oye,espero que nunca te quedes sin oxigeno.

Saludos de un ave nocturna.

La niña de los finales de azúcar dijo...

La soledad es capaz de destruirnos, aunque no creo que el silencio lo consiga. :)

Trish dijo...

el silencio puede machacarte mucho mas.. te deja tiempo para pensar...

Trish dijo...

pasate por mi blog... hay una cosa para ti :)

HellForger dijo...

El silencio ciertamente puede ser más difícil puesto que en él uno se enfrenta no a los demás sino precisamente a uno mismo, y aunque el silencio es necesario para reflexionar si se encuentra en un estado mental perturbado resulta que no hace más que morder.