jueves, 31 de marzo de 2011

Y perdimos nuestro brillo por el miedo a la eternidad



Entonces no lo sabía, pero tenías fecha de caducidad.
Me encantaba verte por las noches al transluz de la ventana con todos tus lunares marcándome el camino fácil y tu clavícula esperando ansiosa mis labios. Esos lunares que poco a poco se fueron difuminando hasta desgastarse del todo. Tus manos deshacían mis costuras y tu voz me crujía el corazón. Cualquier sitio era adecuado; un sillón, la cama o el suelo. El caso era desgastarnos un poquito cada día. Y yo me volví transparente. Vivía enredada en tu cintura, en tu pelo, en tus ganas. Ibas destejiendo los hilos que me ataban a mi misma hasta hacerme una parte mas de ti. No podría elegir; tus ojos, tu espalda, tus manos, tu lengua o tu sexo. Tu clavícula izquiera era mi punto de gravedad y solía deshacerme todos los atardeceres en un río cálido hasta llegar a tu ombligo y volver a perderme en tu océano.

En aquel tiempo creí que tu estarías siempre para abrazar mis huesos y sacarme el frío y la pena de adentro, y para trazar con tus dedos un mapa del mundo en mi columna vertebral. Para hacerme volar tan alto que viera al resto de la humanidad como hormigas y me riera de ellos por ser tan pequeños y no saber volar. Creí que siempre estarías para guardarme estrellas en los cajones de mi armario, traerme chocolate caliente a la cama y librarme de los gigantes que me quisieran aplastar. Pero te difuminaste hasta ser mas inconsistente que la niebla, me dejaste a medias en pleno éxtasis y tiraste mis estrellas por tu ventana. Elegimos las ganas de huir, de no volver a vernos la cara y quitarnos la máscara de enamorados que pierden el culo el uno por el otro. Quizá fueron demasiados los monstruos de los que tuviste que protegerme, quizá recoger todas las noches estrellas del cielo era muy cansado, quizá el chocolate se nos volvió amargo o quizá el mundo que había en mi espalda era demasiado pequeño. Ahora nos mezclaremos con algún otro desconocido que nos de un mordisco de su vida, pero tengo la seguridad de que mis armarios no guardarán mas estrellas ni tus dedos recorrerán mas mundos escondidos en columnas vertebrales.


19 comentarios:

Jan Arimany dijo...

Hace unos días, dos niñas de primaria entraron en mi clase y nos preguntaron a cada uno la palabra más bonita. No sé porqué dije eternidad. Me salió solo. ¿Por qué tenemos tanto miedo de la eternidad? ¿Por qué no elegí la palabra típica: amor? No sé. Pero a caso no es mejor un "te amaré eternamente" que un "te amo".
Una dulce promesa tan tierna como atrevida.

Me encanta como escribes :)

Jan.

Flor dijo...

Buenas...Vaya sorpresa.Cuando empecé a leerte pensaba como uno puede describir y expandir en palabras esos momentos en los que uno se entrelaza con otra persona...
Pero cuando seguía la prosa todo se empezaba a desdibujar, y si...Nada es duradero ni eterno.Lo bueno dura poco...Excelente final,me parece perfecto, a pesar que no sea un final feliz.Amo los post que terminan con tanta originalidad.
BESITO te re que te sigo.

Marion dijo...

uf uf uf, el guardián entre en el centeno también es uno de mis favoritos y ha sido muy bonito el tuyo también

Lorena dijo...

Precioso, triste y real... Gracias por pasarte, me ha encantado la entrada asique muy posiblemente me pase mas veces por aquí.
Un saludo ;)

Cris* dijo...

Vaya me a encantado, enserio. Me ire pasando porque tiene una pinta estupenda tu blog. Te sigo.
Besitos.

www.agujerosenlamemoria.blogspot.com

Schmetterling! dijo...

Me alegro de que te gustara:)
Las ganas de huir a mí por desgracia siempre me pueden.
Es genial. Muáá.

Judit Mengual dijo...

¡Tú sí que eres bonita!
Ahora mismo le doy un repasón a tu blog.

Mimos desde mi tejado.

Soñadora E dijo...

Todo tiene caducidad, pero que bonito mientras dura... ;D
Un beso y felizfindesemana!!

Mapache Salado dijo...

Ante todo gracias por pasar por mi blog y dejar tu hermosa huella, pienso sin duda que tu blog no tiene desperdicio, me encanto tu entrada y cuando tenga algo mas de tiempo ^^ veré un poco la historia de este blog, un abrazo muy fuerte!

lollipop dijo...

Busca bien en el armario, que las estrellas son muy traviesas y tienen la manía de esconderse bien. Igual rebuscando encuentras alguna que todavía no se ha ido.

Laura Pérez Gilabert dijo...

WOW!!! Increible el blog!! Y el texto tan...joder! sin palabras, en serio. Te sigo ;)

Manof dijo...

bufff... me ha llegado demasiado lo que has escrito...

Yo creo que lo que es verdad, lo que tiene que ser eterno... lo acabara siendo, nada dura lo que dura... Yo creia que no, pero me lo acabaron enseñando...

Luce dijo...

todo tiene fecha de caducidad.

emedemaria dijo...

El caso era desgastarnos un poquito cada día.

Creo que todo se reduce a eso :)

Norae Lebowski dijo...

Desgastarse es maravilloso si en pleno éxtasis te rehaces.

poetadebotella dijo...

el texto es genial...y si, algunas personas como si se tratara de un yogurt, tienen fechas de caducidad!
muah

Setzel dijo...

Escritora, pequeña, somos dos!!
Somos miles!
Te espero en Neon Initio, así ves poemas.

Kiss you

Dafne Isern dijo...

¿Y por qué será que el amor se va siempre sin dejar despedidas ni huellas, largándose sin más? Y luego la incertidumbre de no recoger más que mordiscos de otras vidas.

Este texto es amor :)

Lorraine dijo...

Precioso.