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martes, 26 de abril de 2011

¿Has amado alguna vez a alguien con quien nunca hablaste?




Sólo recuerdo que me gustaba mirarte andar por la calle desde mi ventana mientras fumaba. Y verte entrar todas las noches solo y vestido de traje en el Trois Violettes mientras sonaban canciones en francés. E imaginaba tu olor, una mezcla a menta fresca y mandarinas pasadas. El chico de la ventana, aquel por el que descorcharía botellas de champagne en la cama y bailaría un tango bajo la lluvia de otoño. Y a veces mirabas hacia arriba y me veías allí, observándote siempre puntual, y de vez en cuándo saludabas con la mano y yo sentía lucecitas en mi estómago y mariposas en el corazón, que mas tarde se convertían en gusanos reptando por mi tripa. Recuerdo la noche en la que dejaste de aparecer por mi ventana. Esa noche lloré el Océano Atlántico y el Ártico, y mi habitación se inundó y tuve que vaciar el agua por la ventana. Y no pude parar mi llanto ni dándome amor ni con el licor que todo lo cura. Y seguí mirando por la ventana mañanas, tardes y noches, por si tu horario había cambiado. Y me conformé con una vida a medias; una vida soñada, contigo. El conformismo y yo eramos mejores amigos. Y aquí sigo, conformándome con que cualquier desconocido venga y me folle hasta el alma. Pero no me sabe igual. No hay fuegos artificiales, ni luces de colores, ni magia. La magia se fue contigo, y ahora tras mi ventana solo está el sucio asfalto. Ya no me queda otra que pintar los cristales de negro para no ver que ya no estás.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los vampiros comen yogures



Dormía arrebujada en el cálido edredón gris de invierno comiendo fideos de bote con sabor a añoranza. Veía la televisión, un programa cualquiera en el que señoras insulsas reían y gritaban sin sentidos. Mejor eso que el canal de música, en el que las letras de las canciones le quemaban dentro. Era entretenido, le gustaba imaginar la vida de esas personas fuera de la pantalla.
¿Estarían casadas? ¿Tendrían amantes? ¿Sufrirían por desengaños amorosos?
Bajo el edredón su cuerpo casi desnudo, sólo unas diminutas bragas negras. Tenía la pintura de los ojos corrida. Notó un tímido maullido en el borde de su cama, y permitió subir a su gata. Pensó en la fiesta de anoche. Vaya juerga. Un tipo mono que subió al apartamento y se fué poco antes de las seis y musica horrible en un local nuevo.
Y vaya resaca al dia siguiente. Un ibuprofeno y todo el dia en la cama. La vida de soltera es extraña, pero decididamente fácil. Estremecedoramente fácil tal vez.
La atmosfera en el apartamento era cargada y asfixiante, debido a la calefacción que había estado puesta toda la mañana. Salió del edredón y se puso unas medias negras de rejilla mientras se dirigía descalza a la cocina seguida de la gata. Comer, era su terapia; boca ocupada, mente ocupada. Nada de pensamientos absurdos ni melancólicos.
Buscó en el refrigerador casi vacío algo que llevarse a la boca. Un par de pizzas congeladas, tres cartones de zumo de naranja, vino barato a medio beber y poco mas. Permaneció un rato allí, con la cabeza dentro de la nevera dejándo que se le congelaran las neuronas, mientras seguía buscando.Tiró a la basura dos paquetes de queso rallado caducado y milagrosamente encontró en un cajón un par de yogures que aún no habían llegado a la fecha de vencimiento. Pronto tendría que hacer la compra. Lo odiaba. Su rutina diaria consistía en esconderse de dia y darse fiestas salvajes por las noches. Evitaba salir con la luz del sol, como un vampiro, aunque lo unico rojo que probaban sus labios era el pintalabios y los bloody marys del local de la esquina. Debería haber supermercados para nocturnos y tiendas de ropa para nocturnos. La ciudad se ve de otra manera por la noche. De nuevo en la cama comió para callar su mente. Pero los yogures se acabaron demasiado rápido.
Estaba un poco harta. Harta de polvos fáciles, de hombres que no la llenaban nada. Es increíble lo que unas curvas pueden hacer en la mente de un tio. Ella necesitaba mas. La chica de las noches infinitas, la chica rock del pintalabios eterno y las piernas de película de dos rombos no puede conformarse con cualquiera que le caliente la cama. Quizá un chico con pinta de rockandroll, con la sonrisa sugerente y los ojos pícaros. Uno que le pinte aviones en el techo volando a cualquier parte pero le haga sentir tan bien en tierra que no sienta la necesidad de subir a ellos. Uno que le haga la compra y rellene la nevera, que no le guste salir de dia, pero esté dispuesto a hacerlo por ella. Que le lleve el desayuno a la cama y le pida de recompensa un buen polvo. Que le haga el amor contra la pared, y se meta con ella en la ducha por sorpresa. Que le renueve cada dia la sonrisa y el brillo de su pintalabios.
Pero eso es imposible. Ese chico existe y ella lo dejó escapar.


Necesitas mas yogures.

sábado, 9 de octubre de 2010

Gata de ciudad.


Con el amor en las suelas de sus zapatos camina por la ciudad, o mas bien vuela, sin levantar del todo los pies, arrastrada por el viento. Ya no se fija en los detalles de las cosas, ella que creía en hadas y duendes, se deja arrastrar por el asfalto y pasea por los polígonos.
Perdió las ganas junto con la ilusión en una guerra de la que su corazón salió perdedor.
Sexo ocasional. Es selectiva, pero acaba largándolos en cuanto la cosa se pone demasiado seria. Espera en cualquier esquina la madrugada de un sábado con una sonrisa tan falsa como sus noches. Ella, la que vivía eternamente encima de un arcoiris, la que pedía casas en el cielo y desayunos en las nubes. Se conforma con un polvo clandestino y amor de cigarrillo; consumido y a por otro. Se ha convertido en una gata de ciudad, callejera y arisca. Roba besos sin sabor, besos lánguidos y usados. No encuentra la magia, ya no la busca, ha dejado de creer en su existencia. El brillo de sus ojos se ha borrado, ahora tiene que pintárselo de rimmel y sombras. Sus labios ya no cantan, están sellados. Cuándo se cruza con el amor lo aparta a patadas. El la dejó así, de el no quiere nada.


miércoles, 18 de agosto de 2010

La noche en la que Anette volvió al mundo

Sal a la calle, idiota. Deja de esconderte, de vivir a base de pizzas a domicilio y cigarrillos en el balcón. Olvidate de pedir comida para dos todas las noches, ahora estás sola. Deja de ver películas con una manta en el sofá, mientras ahogas las lágrimas. Estamos en verano, aunque el frío se haya instalado en tu vida. Vé a la peluquería, ese pelo necesita un corte. De paso sal de compras, tu armario está pidiendo a gritos renovarse. Y cámbiate. Sé que esa vieja camisa es lo único que te queda de el, pero tu vales mucho y seamos sinceras, estás hecha un adefesio. Por un rato aléjate del teléfono, sabes muy bien que no hay llamadas ni mensajes en el contestador. Y limpia un poco, que el polvo llega al techo. Venga vamos, sal de tu rutina, despierta de tu letargo y píntate los labios de rojo y esas pestañas tan bonitas que tienes. Que todos sepan que estás aquí de nuevo. ¡No seas cobarde! Enfréntate al mundo, míralo a los ojos y ríete de el. Fumáte un cigarrillo con tu aire de mujer fatal de siempre, y no con la actitud de dejadez con la que lo haces ahora. ¡Vamos! Esta noche es sábado, deberías salir de fiesta. Bailar un poco y subirte a algún tío bueno al piso. Creo que lo que te hace falta es un buen polvo. Déja de hacer la estúpida, soy tu amiga y quiero verte igual que antes. ¡O mejor! Esta noche a las once estaré ahí con las chicas. Y saldrás si o si, así que ponte guapa y no nos hagas esperar, que hoy toca noche de chicas, como en los viejos tiempos. Esta es la noche en la que Anette regresa al mundo y lo hará por todo lo alto.

P.D: No intentes escaquearte, te sacaremos aunque sea a rastras.
P.D2: Llevaré en el coche ese disco que tanto te gusta.




Annette termina de leer la nota que su amiga le ha dejado. Sonríe levemente y se dirige a la cocina. Se prepara un cuenco de cereales, como siempre en el tazón de su ex. Sucio cabrón.
La dejó por otra, mas alta, mas flaca, con dos tetas como flotadores. ¿Y su amor que? ¿No le importaba? ¿Las cenas románticas de los viernes, con cava barato pero preparadas con todo el amor del mundo? ¿Su primer piso juntos, apenas hace 7 meses?
Todo a la mierda, por una rubia de bote que lo largará en cuanto se cruce con otro mejor. Pero aún lo quiere. Para ella no es tan fácil olvidar. No quiere ni pensar en volver a embarcarse en otra relación despues de esto. No, ni siquiera quiere pensar en el sexo con otros. Cada vez que se masturba en el sofá pensando en el, el orgasmo acaba en lágrimas. En ese mismo sofá lo hacían juntos hace menos de un mes. Y ahora está mas sola que la una. Que asco.
De casualidad, ve su reflejo en el cristal de la ventana. Si, está horrible. Esos pelos...Parece un gato persa enfadado. Y esas ojeras del tamaño del agujero de la capa de ozono. Nada que un buen corrector no pueda tapar. Mira el reloj. Las nueve. ¿Porqué no? Aún tiene tiempo de ducharse y arreglarse. Pensándolo bien tiene un par de vestidos sin estrenar en el armario que podrían quedarle muy bien. No tiene una larga melena rubia. No es muy alta. Ni tampoco tiene dos tetas como flotadores pero no están mal. Y además tiene unos ojos oscuros muy bonitos. Y decide que si, que aún tiene tiempo. Una buena ducha, vestido negro, tacones y labios rojos. Ah si, el pelo. Ahora si. Vuelve a ser ella ante el espejo.Y si esta noche le vienen los recuerdos no hay nada que una copa y sus amigas no puedan arreglar. Esta es la noche en la que Anette regresa al mundo y sí, lo hará por todo lo alto.


miércoles, 4 de agosto de 2010

Resaca emocional




Odio cuándo me dan las penas.
Porque cuándo me dan las penas nunca vienen solas, siempre vienen en grupo, gritándo y riéndose, riéndose de mi. Y yo las tengo que ahogar en alcohol y acabo con la cabeza como un bombo y riéndome yo tambien de mi y de la mosca que pase. Y cuando he cojido una buena cogorza emocional y noto que mis neuronas están durmiéndose y quizá alguna de ellas se haya ahogado junto con mis penas, entonces grito de alegría y canto y bailo, al son de la sinfonía que mi estómago, mi higado y mi cabeza reproducen alritmo de el vodka barato. Y recuerdo, y los recuerdos no me importan. Que les den. Yo sólo quiero bailar, y cantar y gritar. Que me siento bien. ¿No es eso maravilloso?Pues habrá que celebrarlo. Y que se enteren los vecinos. Y la señora que pasea el perro por la acera de enfrente. Y el del kiosko. Y los del barde la esquina. Que se enteren hasta en china. Cuándo mi cuerpo no aguante mas y todo gire en espirales de colores, me dejaré caer, con suerte sobre la cama, y con menos suerte en el suelo. Y dormiré feliz, eufórica, cansada, borracha y por fin sin penas. Dormiré sin sueños, en un trance que el alcohol me regala. Horas y horas. Cuándo me despierte tendré que enfrentarme a todo lo que ayer alegremente dejé de lado, y ahí viene la parte odiosa, porque comprobaré quemis malditas penas, lejos de haberse marchado, me habrán estado esperando las jodidas. Y tendré que soportar la resaca emocional y a mis neuronas reviviendo dolorosamente y trayendo a mi mente nuevamente los recuerdos que me han llevado a este estado.

Porque los seres humanos somos animales de costumbres fijas. Y en algún lado leí que las heridas se curan con alcohol, pero no de esa clase, y además sólo las físicas. Para las heridas del alma aún estoy buscando medicina.



miércoles, 21 de julio de 2010

Maldita niña



El desliza el cubito de hielo suavemente, con apenas un ligero roce por su provocativo escote.
Ella se lo arrebata con un ágil movimiento de su mano, lo coloca entre sus labios rojos y empieza a recorrer suavemente su cuello una y otra vez.
La mira. Está perdiendo la cabeza. Es solo una niña de apenas diecisiete y el hace mucho que hizo sus veintiséis. Ya había hablado con ella y se lo había explicado todo; que el tenía novia, que solo era una niña y que sus encuentros tenían que terminar, pero ella no atendía a razones, siempre volvía a su apartamento con sus provocadores gestos y su insinuante sonrisa y el se dejaba llevar.
- Me da igual que tengas novia, sé que no te da lo que te doy yo. Bésame. Quiero que seas mío.

Maldita niña caprichosa.
El era su nuevo objeto de deseo, y literalmente hacía con el lo que quería. A veces le resultaba odiosa, una insufrile niñata malcriada, con esa actitud de 'siempre consigo todo lo que quiero', aunque el tiempo había hecho que acabara cogiéndole cariño a su impertinente personalidad.
Si, sólo es una cría. Pero ella lo obsesiona; su cabello oscuro que cae en suaves ondas acariciando su pecho, sus ojos negros y enormes, mezcla de inocencia y picardía, sus sensuales labios rojos, su cuerpo delgado con esas curvas que harían perder la cordura a cualquier hombre...
Joder, es que es perfecta.
Una vez mas la lleva a la cama, se acabaron los juegos preliminares, no aguanta mas.
Lentamente la desviste, la desenvuelve como si fuera un regalo, admirando el cuerpo de mujer de aquella niña que le ha puesto patas arriba la vida, el corazón y la cama.
Vestido fuera, medias prácticamente arrancadas.
Qué fragil parece sin ropa, con su suave piel blanca erizándose en un escalofrío de puras ganas.
Acaba de desnudarla pero ella lo para, recupera el cubito de hielo y recorre con el su pecho.

Maldita niña, cómo le gusta jugar.
Lo besa, recorriéndolo de arriba a abajo entre estremecimientos, le muerde un hombro, le cosquillea el pecho con las
puntas de su media melena, con sus pechos firmes y perfectos. Las manos de el buscan el cuerpo de ella, que sigue acariciándolo mientra ahoga sus gemidos.
- Ya está bien. Ahora quiero que me lo hagas.
El obedece.
Se lo hace con ansias, dejándose la piel, hasta que todo acaba entre temblores.
-Ahora quiero que me abraces.
Y el la abraza, como ella le pide. Maldita niña mimada.


sábado, 22 de mayo de 2010

Somewhere over the rainbow




Lucha por apagar la llama de la tentación que corre por sus venas.
Ella es fría, una reina de gelidez, una princesa congelada.
Un río glacial hiela sus ganas junto con sus arterias.Pelea consigo misma, cada desayuno,cada almuerzo y cena.
Conoce demasiado bien sus restricciones,lo que puede y lo que no,lo que está permitido y lo que no debe ni oler.Está atrapada, jodidamente atrapada en su propio cuerpo, en busca de una perfección que se niega a dejarse alcanzar, limitándose a rozar las llemas de sus cansados dedos.La desea, la anhela con todo su cuerpo, ese cuerpo frágil de prominentes huesos que la acercan un poco mas a ella.
Alimenta su imágen cadavérica encerrada tras los ángulos de un espejo turbio con una manzana al dia,dulce fruto permitido.Clavículas escuálidas. Extremidades raquíticas. Un camino de costillas marcadas por todo su abdomen.El rastro de lo que un dia fué un bello rostro, ahora luce demacrado.
Un cuerpo seco, consumido. En su interior un corazón podrido y carcomido por las termitas y el paso de los dias infinitos en los que solo el aire vacío inunda el interior de su cuerpo.Inerte, frágil, no es mas que un leve recuerdo de si misma, de lo que un día fué, de lo que pudo llegar a ser y ella desechó por ser hermosa. Construyó una prisión de huesos y eligió vivir en ella, arrojando la llave al váter y tirando de la cadena.
Sueña con llegar a aquel ansiado lugar, ese que está justo debajo del arcoiris.


miércoles, 27 de enero de 2010

Plastilina en el pecho (o la chica sin corazón)






Le da igual que le hagan una autopsia encima de una camilla, cómo en las series policíacas. O que experimenten con su cuerpo y lo donen a la ciencia. Y que luego la echen a un vertedero de desechos tóxicos, al fin y al cabo lleva bastante tiempo siendo un desecho. Tampoco le importaría que viertieran ácido en sus ojos y le cambiaran todos los órganos del cuerpo, a lo mejor así conseguiría sentir algo distinto. Y mejor si lo hicieran estando despierta. Que rajen una a una sus arterias o que le den su cuerpo a un sádico, y la torture. Le da igual. Está anestesiada contra todo. Ya no puede sentir nada, porque sus neuronas, sus constantes vitales se niegan a funcionar.
Se lo arrancó. Se lo llevó. Su corazón. Sí que se puede vivir sin corazón, bien lo sabe ella, pero es peor que no hacerlo. ¿Que habrá echo él con su corazón? Quizás le pinchó clavos y le hizo vudú, porque el hueco de su pecho quema. O a lo mejor lo cocinó y se lo comió, con vino tinto, o untado de mermelada y mantequilla y en tostada, para desayunar. En este caso espera que le sentara mal y se envenenara. Puede que incluso lo tirara y no se preocupara de más.

Ahora ella está construyéndose un corazón de plastilina poquito a poco. Es muy rojo y pequeñito, para que no le resulte incómodo llevarlo después de tanto tiempo sin tener uno. Lo ha ido construyendo pasito a pasito; una sonrisa bonita, un pedacito,un abrazo de amiga, otro. Éste corazón no funciona, pero al menos llena el hueco de su pecho y se siente completa. Pero es de plastilina, y puede desmoronarse fácilmente.

Siento la tardanza en publicar, devolver comentarios y pasarme por vuestros blogs, pero me he roto 3 dedos de la mano izquierda (soy zurda), y tardo siglos para escribir una palabra con la izquierda. Debido a esto, y para no dejar el blog abandonado, publico un texto que escribí hace bastante tiempo, y que de hecho no me gusta nada, pero ahora mismo es lo que tengo... Abrazos!

viernes, 1 de enero de 2010

No se lo digas a nadie


Él era la mentira perfecta para mi mente desgastada. Una excusa para todos mis problemas. Si quería emborracharme hasta perder la consciencia, no pasaba nada, lo hacía para olvidarlo. Si salía a la calle sola y vagabundeaba hasta altas horas de la noche, no había problema, pobre chica, después de todo era normal que se encontrara un poco trastornada. Podía salir de fiesta y buscar a alguien con quien pasar la noche, necesitaba algo de cariño. Pobre chica. Y él, que capullo. Y sí, había sido un capullo. Y también, quizá a veces hacía todo aquello para olvidar. Pero nadie conocía la verdad, yo era la buena del cuento, la chica a la que su novio había dejado por otra. Y la otra parte de la historia nadie la sabía y a nadie le importaba. Y prefiero que sigan sin conocerla. Porque la historia y los papeles que ambos tomamos en ella, cambiarían, quizá radicalmente. Ni era tan puta ni tan santa.

sábado, 19 de diciembre de 2009

A Lía se le deshacen los ojos.







Le encanta salir bajo la lluvia e ir a mirar dulces. Pasa minutos, horas y días delante de todos esos manjares. Con forma diferente y ese delicioso olor que la vuelve loca. Sus pupilas resbalan gracias al chocolate derretido de las manzanas y a los trocitos de azúcar de colores de los donuts. Las ciega la lluvia que cae pero siguen brillando. No le importa estar mojándose de arriba a abajo. Sostiene siempre un paraguas amarillo cerrado sobre la muñeca derecha. La gente pasará chismorreando por lo bajo.
- Qué chica más rara.
Pero Lía es feliz en su mundo de manzanas de chocolate y dulces chisporroteantes. Se dedica a disfrutar , no tiene tiempo para escuchar lo que diga la gente.Lía... Lía es un arcoiris, con su ropa toda de colores. Vive en el mundo real, pero lo cambia a su antojo y así le resulta más bonito. Le encanta garabatearlo todo de rotuladores. Lía es muy curiosa, siempre está escapándose a nuevos lugares dónde encontrar dulces y pasteles que no conozca.
Ojalá que dónde esté halla manzanas cubiertas de chocolate y sus donuts favoritos, si no,sus ojos se apagarían un poco.

Espero que mi descripción sea suficiente para reconocerla si os la encontráis por la calle. Es posible que sintáis la tentación de quedárosla, pero si la véis, llamádme, se me ha perdido. Necesito volver a sentir su azucarada y colorida presencia.





Atentos a los paraguas amarillos que pasen por vuestro lado, sobre todo si emanan un dulce olorcillo.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Las zorras no se enamoran


Un corsé y una sonrisa carmín, petulante, provocadora. El corpiño ajustado hace que no note el vacío en su interior. Camina sensualmente sobre 10 centímetros de tacón.Vodka y música de moda, gente apretada entre la que se respira narcisismo en estado puro.Puta. Sin escrúpulos, una guarra cualquiera con dinero. Se cree reina del universo. Insinuandose ante cualquiera, buscando noches locas y vacías, polvos fáciles.
Envidiosa y vanidosa. Belleza plastificada, sintética. Ella pisotea el amor, se ríe de el, lo quema y anda sobre sus cenizas mientras le hecha el humo de su cigarro. Juega con él, a su antojo, cómo le da la gana, tirándolo y recogiéndolo, lo exprime, lo usa cómo le conviene. Ella no cree en nada. Se bebe la vida cómo el licor de cada sábado.
Ha aprendido a ser una zorra para que no le duela el corazón.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Ámbar de las naranjas


Ámbar era pequeña y pecosa. Era lo primero que se te venía a la mente al pensar en ella. Tenía esas dos peculiaridades, su pequeño tamaño, casi de niña, y su rostro lleno de pequitas tostadas. Pero no era eso lo único peculiar en Ámbar, también lo era su pelo, del color de su nombre; ámbar, ámbar dorado. Y ahí no acababa todo.
Ámbar brillaba en la oscuridad. Mentira, Ámbar brillaba en todos lados. Podría decirse que era fluorescente. Pero era una fluorescencia que no podías apreciar a simple vista, sólo cuándo la conocías bien. Y Ámbar no era una chica fácil de conocer. Cuándo ella estaba triste enciendía su luz para iluminarse.
Sabía cuidar de sí misma, no había que dejar que su carita de niña te engañara.
Su corazón se encontraba un poquito magullado y espachurrado a veces. Entonces ella lo pegaba, pero no usaba pegamento, ella usaba mermelada. Pero no una mermelada cualquiera, no, era mermelada de naranja fluorescente, sacada de los naranjos fluorescentes que sólo Ámbar conocía. De los que sacaba también zumo, del color de sus pequitas. Me pregunto si no saldrían de ahí. Funcionaban con electricidad, cómo ella misma. Cuándo se notaba un poco apagada, Ámbar se enchufaba y se cargaba, cómo un movil. Entonces su pelo volvía a adquirir su brillo y su color, sus pequitas lucían de nuevo y volvía a hacer mermelada y zumo de naranja fluorescente y lo tomaba cuándo estaba triste.
Os preguntareis cómo Ámbar llegó a su final. El dia que la crisis la afectó y no pudo pagar la factura de la luz para enchufarse y recargarse. Desde el día que Ambar me abandonó, sólo puedo sentir tristeza. Hace tiempo que estoy buscando su campo de naranjos fluorescentes, para hacer zumo y mermelada, y ver si provoca el mismo efecto en mí.